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sábado, 1 de mayo de 2021

Gral. Ignacio Zaragoza, Masón del R:.N:.M:.

Se ha especulado sobre la pertenencia o no del Gral Ignacio Zaragoza Seguín a la masonería. La confusión empezó cuando se descubrió que hubo un homónimo que perteneció a la logia Minerva 44 del rito Yorkino en Veracruz antes de que el Gral Ignacio Zaragoza naciese. Varios historiadores utilizaron dicha referencia erronea sin darse cuenta de ese detalle. Esto obviamente no significa automáticamente que el Gral Zaragoza no haya pertenecido a la orden masónica. Hubo muchos militares que en siglos pasados fueron masones pero a través del tiempo se ha ido perdiendo la información, especiamente en el caso de los militares ya que estos en su gran mayoría pertenecían a logias errantes o itinerantes, es decir, logias que se movían entre los diferentes regimientos Militares que viajaban errantes de un lado a otro. Es muy probable que el Gral Ignacio Zaragoza haya pertenecido a una logia errante o itinerante. Además Benito Juárez durante la Guerra de Reforma se rodeó en su mayoría de hermanos masones, sobre todo en su círculo más cercano, el Gral Zaragoza fue uno de ellos. Hay muchos indicios para suponer que en efecto el Gral Zaragoza haya pertenecido a la masonería. 


El historiador Dr Carlos Fco Martínez Moreno, en su tesis doctoral titulada "MASONERÍAS, INTERVENCIONISMO Y NACIONALISMO EN MÉXICO. DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX A LOS PRIMEROS AÑOS DEL XX", hizo muy buen trabajo de investigación, muy bien referenciado. En su sección [I.2 Los Masones] en la página 61 dice: 
Entre 1845 y 1865, en el Rito Nacional Mexicano hubo destacados políticos como: Benito Juárez García, Francisco Modesto Olaguíbel, Francisco Ortiz Zárate, Francisco Zarco, Gregorio Dávila, Ignacio Zaragoza, Ignacio Muñoz Campuzano, José María Arteaga, Juan Nepomuceno Cumplido, Manuel Doblado, Mariano Escobedo, Melchor Ocampo, Miguel Lerdo de Tejada, Plutarco González, Ponciano Arriaga, Porfirio Díaz, Rómulo del Valle, Santiago Tapia, Santos Degollado y Valentín Gómez Farías, de este grupo tratará la siguiente sección, el tema de ésta serán los fundadores del rito escocés y la “Gran Logia de Mégico”, varios de ellos eran franceses de Les Hospitaliers de deux mondes, ...
Además, en la página 91 menciona en base a información de hemerotecas lo siguiente:
En los periódicos se mencionaban como masones, y lo eran del Rito Nacional Mexicano, a: Benito Juárez, Melchor Ocampo, Santos Degollado, Lerdo de Tejada, Ignacio Zaragoza, Francisco Zarco, Rómulo y Leandro Valle (padre e hijo), Zamora y Porfirio Díaz.
Es decir, en los periódicos de la época mencionaban la pertenencia del Gral Zaragoza a la masonería junto con otros prominentes masones que fueron personajes claves en la Guerra de Reforma. El siguiente es solamente un ejemplo de un periódico de la Ciudad de México, llamado "La Sociedad" periódico político y literario, con fecha de martes 7 de noviembre de 1865. Tomo V - Num. 867, página 2 en la sección de "La Sociedad" en el artículo de "Actualidades", en la primer mitad de la primer columna. Aquí una imagen de captura de pantalla de dicho artículo (click en la imagen para agrandar).
Para leer el artículo completo y todo el periódico, este está disponible en la hemeroteca nacional de México; también hay una copia digitalizada en la gran hemeroteca de "Google News", el enlace a dicho periódico y artículo de 1865 aquí. El artículo está muy bueno, recomendamos leerlo todo; se explica en este sobre el histórico conflicto entre escoceses vs yorkinos, así de cómo se fundó el Rito Nacional Mexicano. 

Obviamente después de la Guerra de Reforma muchas nuevas logias fueron formadas llevando nombres de diferentes reconocidos masones, entre ellos obviamente el nombre del Gral Zaragoza. Dificilmente a una logia le pondrían el nombre de una persona que no haya sido masón. Podría haber algunas excepciones, pero solo representarían casos raros. La logia de Porfirio Díaz se llamaba "Cristo" (del rito escocés, obviamente), pero este no es un buen ejemplo como excepción ya que a Cristo se le ve más como una divinidad o incluso como a Dios mismo. En el caso del Rito Nacional Mexicano no hemos sabido de ninguna logia que lleve el nombre de una persona de la que se sepa que no haya sido masón. En general sería algo raro en cualquier rito. Además, no fue una sino muchas logias desde siglos pasados que adoptaron el nombre del Gral Ignacio Zaragoza.

El nombre exacto de la logia a la que haya pertenecido el Gral Zaragoza podría saberse investigando más a fondo, no será algo sencillo sobre todo si perteneció a una logia errante e itinerante, un caso similar es el del Gral Fco de Miranda, que se sabe que fue masón pero no se ha podido determinar con exactitud a que logia perteneció. Hay testigos oculares del funeral y entierro del Gral. Ignacio Zaragoza que afirman que llevaba puesto su uniforme militar, sus arreos masónicos y sus gafas. Además, el actuar del Gral Zaragoza siempre fue muy de acuerdo a la filosofía masónica, todo un liberal, luchó ferreamente por la libertad y por un estado secular o laico, principios fundamentales en la filosofía masónica.


Obtuvo la confianza absoluta del Presidente Juárez, en razón de su alto sentido de lealtad y patriotismo; está demostrado que el Señor Juárez le distinguía con su aprecio a causa de sus méritos, por ello le nombró ministro de Guerra en 1861, cargo al que debió renunciar para asumir personalmente el mando del Ejército de Oriente en defensa del país. Lamntablemente este mexicano ejemplar murió muy joven, de tan solo 33 años por una enfermedad común de la época.

Como honor póstumo, el Presidente Juárez declaró al Gral Zaragoza, con toda justicia, Benemérito de la Patria en grado heroico, y no sólo por su intervención en la batalla de Puebla al frente del Ejército de Oriente; fue un distinguido militar que siempre defendió los intereses de la Patria y el honor militar.

Además el Presidente Juárez, el 16 de febrero de 1863, decretó el 5 de mayo de cada año como fiesta nacional. Y el lunes 4 de mayo de 1868, a las cuatro de la tarde, Juárez descubrió el monumento al Gral Ignacio Zaragoza (realizado por los hermanos Tangassi) en el Panteón de San Fernando. Por todo lo anterior al Gral Zaragoza muchos HH:. lo reconocemos como tal, como un H:.

En resumen, todo indica que el Gral Ignacio Zaragoza fue en efecto masón. Obviamente no hay tanta información sobre él como la hay de otros personajes que estuvieron mucho más años activos en la política como es el caso de Benito Juárez o Fco I. Madero, por citar unos ejemplos. Querer descalificar la pertenencia del Gral Zaragoza a la masonería solo porque no se ha encontrado exactamente a que logia perteneció es totalmente ridículo. Incluso a pesar de todos los indicios que hay y datos que se han encontrado que apuntan a que sí perteneció a la orden, ponerse a asegurar que no fue masón es irrisorio, ningún historiador serio se atrevería a asegurar que no lo fue.

Es cuanto :.
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viernes, 5 de marzo de 2021

La reactivación de la masonería mexicana ante la embestida del yunque por desmantelar el estado laico

Ante la embestida del clero y del Yunque (secta secreta de ultraderecha religiosa profascista) desde el poder, y después del fraude electoral para mantener el mismo regimen corrupto y de ultraderecha que estuvo minando el estado laico queriendo acabar con este y con la educación laica y científica; los masones mexicanos tuvieron que reactivarse para defender la república por el bien de la humanidad y que costó la vida y sacrificio de muchos QQ:.HH:. lograr en siglos pasados. Gracias a esta reactivación se logró sacar a los conservadores y al Yunque del poder, que ya hasta habían quitado el cuadro del Benemérito de las Américas del salón presidencial.

En el siguiente video nuestros QQ:.HH:. del R:.N:.M:. (Rito Nacional Mexicano) en el zócalo en Enero del 2008.


La Fraternidad Masónica de Baja California también lanzó varios manifiestos, aquí uno de ellos:



Por toda la república ocurrió algo similar, la consigna era clara, rescatar a la república de las garras del yunque y el conservadurismo, el estado laico estaba en peligro, además de que saqueban al país a manos llenas empobreciendo cada vez a más mexicanos.



sábado, 2 de mayo de 2020

Maximiliano de Habsburgo no fue Masón

Conferencia
"Maximiliano de Habsburgo no fue masón"
a cargo de nuestro consocio Mtro. Isaí Hidekel Tejeda Vallejo

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jueves, 23 de noviembre de 2017

Programas Plan de Vuelo: 1) [Masonería: Mitos y Realidades]. 2) [Mujeres en la masonería].

Plan de Vuelo/ 21 de marzo 2013/ Masonería: Mitos y Realidades.


Plan de Vuelo/28 de marzo 2013/ Mujeres en la masonería
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sábado, 12 de diciembre de 2015

Personajes Históricos: Ignacio Ramírez - “El Nigromante”.


Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, mejor conocido por su seudónimo periodístico de El Nigromante (San Miguel el Grande, Guanajuato, 22 de junio de 1818 - Ciudad de México, 15 de junio de 1879), fue un escritor, poeta, periodista, abogado, político e ideólogo liberal mexicano. Es considerado uno de los artífices más importantes del Estado laico mexicano. Además, fue un reconocido masón, y varias logias en México llevan su nombre (Wikipedia).



Personajes Históricos: Ignacio Ramírez - "El Nigromante".






















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domingo, 22 de junio de 2014

Natalicio de "El Nigromante"

Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada , mejor conocido por su seudónimo “el Nigromante”. Nació en San Miguel el Grande, Guanajuato, el 22 junio de 1818, fue un escritor, poeta, periodista, abogado, político e ideólogo liberal mexicano y Masón del Rito Nacional Mexicano. Hijo de José Lino Ramírez, criollo, y de Ana María Guadalupe Sinforosa Calzada, indígena. Su padre fue un insurgente durante la Guerra de Independencia de México.

Inició sus estudios en Querétaro, ciudad natal de su padre, y en 1835 fue llevado al Colegio de San Gregorio, en la Ciudad de México, donde estudió artes. En 1841 comenzó estudios en jurisprudencia y en 1845 obtuvo el grado de abogado en la Universidad Pontificia de México. Ingresó a los 19 años de edad en la Academia Literaria de San Juan de Letrán, integrada por los hombres más ilustrados de la época.

Es célebre en los anales literarios de México la presentación de Ramírez en dicha Academia, donde leyó un discurso sobre un tema tan controversial que entonces hizo el efecto de una explosión de dinamita. Ahí expresó: No hay Dios; los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos.

Se inició en el periodismo en 1845 al fundar con Guillermo Prieto y Vicente Segura la publicación periódica Don Simplicio, firmando sus artículos con el seudónimo El Nigromante. Sus colaboraciones se distinguieron por ser encendidos artículos y agudos versos satíricos en donde hacía una terrible censura a los actos del gobierno conservador, abogando por la reforma del país en lo económico, religioso y político, lo que provocó que el periódico fuera suprimido y Ramírez encarcelado.

También fundó el periódico Themis y Deucalión, donde publicó un artículo titulado "A los indios", defendiendo a los indígenas y pugnado por su libertad a rebelarse contra la explotación a que eran sometidos; ello lo llevó a juicio pero resultó absuelto gracias a sus artículos editados en El Demócrata, en los cuales defendía su causa. Así mismo, en 1857, en compañía de Alfredo Bablot, fundaron El Clamor Progresista, con el que apoyaron la candidatura presidencial de Miguel Lerdo de Tejada.

En la ciudad de San Luis Potosí colaboró en el periódico La Sombra de Robespierre. También escribió para La Chinaca durante 1862; en La Opinión y la Estrella de Occidente, del estado de Sonora, a fines de 1864 y antes de su destierro a Estados Unidos. En unión a Ignacio Altamirano, Guillermo Prieto y otros liberales, en septiembre de 1867 fundó El Correo de México, financiado por Porfirio Díaz. En esta fase de su vida es de mencionarse que también colaboró con El Renacimiento, El Siglo XIX y El Monitor Republicano.

En 1846 fundó el Club Popular, donde divulgó sus ideas liberales avanzadas en materia de reforma política, económica y religiosa, por lo que estuvo en prisión.

Al obtener la libertad, el gobernador del Estado de México, admirador de los talentos de Ramírez, lo invitó para organizar su gobierno y éste correspondió trabajando día y noche en la reconstrucción administrativa y también en la defensa del territorio nacional invadido por los norteamericanos. Para predicar con el ejemplo, asistió con el gobernador, Francisco Modesto de Olaguíbel, a la batalla de Padierna; y a pesar de los gastos que demandaba la guerra, restableció el Instituto Literario de Toluca, donde, con la República libre de la invasión, fue catedrático de Derecho y de Literatura, pero a pesar de la irreprochable conducta de Ramírez en su vida íntima, los padres de familia, alarmados por sus ideas liberales, intrigaron hasta lograr su separación.

Entre fines de 1848 y principios de 1849, Ignacio Ramírez fue jefe político de Tlaxcala, regresando posteriormente a Toluca dedicándose a la docencia y al ejercicio de su profesión hasta fines de 1851, cuando se trasladó a Sinaloa donde ya se encontraba su hermano, Miguel Ramírez.

En 1852 el gobernador de Sinaloa, Plácido Vega, promovió su candidatura a diputado federal por esta entidad, defendiendo el liberalismo en el Congreso de la Unión. A su regreso a Sinaloa, fue secretario del general Plácido Vega, sostuvo enérgicamente la extinción de las 'alcabalas' - un tipo de impuestos -, propuestas durante el gobierno de Pomposo Verdugo.

En 1853 se fue a radicar por un tiempo a la ciudad de México ejerciendo como profesor en el Colegio Políglota. Criticó fuertemente a Santa Anna, lo que motivó que lo encerraran once meses en prisión y la mayor parte de ese tiempo lo tuvieron encadenado. Al triunfo de la Revolución de Ayutla fue liberado y fungió como secretario personal de don Ignacio Comonfort; al advertir que éste falseaba sus principios liberales, renunció a su puesto para afiliarse con Benito Juárez, Melchor Ocampo y Guillermo Prieto en el partido liberal y combatir con su pluma al renegado.

El Nigromante también participó en la elaboración de las Leyes de Reforma, siendo uno de los liberales más puros. Al ser derrotados los conservadores, el presidente Benito Juárez lo nombró Secretario de Justicia e Instrucción Pública, cargo que desempeñó del 21 de enero al 9 de mayo de 1861.

Asumió la responsabilidad de la exclaustración de las monjas; reformó la ley de hipotecas; hizo efectiva la independencia del Estado de la Iglesia.

La honradez de Ramírez fue acrisolada, pues cuando fue ministro pasaron por sus manos millones de
pesos y nadie osó decir que se hubiera apropiado lo más mínimo de los tesoros que manejó. No tomó jamás ni un solo libro de los millares de volúmenes sacados de las bibliotecas de los conventos, ni una pieza de los centenares de cuadros extraídos de los claustros. No insinuó ni aceptó la menor recompensa por sus persecuciones y miserias que pasó por largos años, ni se adjudicó la más pequeña propiedad para pasar holgadamente el resto de sus días.

En Puebla, trabajó en la desamortización de los bienes del clero y en septiembre de 1861 fue electo presidente del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

Durante la guerra de intervención, combatió a los franceses en Mazatlán. En el período de 1863 a 1865, mantuvo correspondencia con Guillermo Prieto, la que posteriormente se publicaría como Cartas a Fidel. En noviembre de 1864, residiendo en Sinaloa, defendió a presos políticos y escribió para La Opinión y La Estrella de Occidente, hasta que fue desterrado a Estados Unidos.

Regresó a México antes de la caída de Maximiliano y fue encarcelado en San Juan de Ulúa y posteriormente en Yucatán.

El Congreso de la Unión lo nombró magistrado de la Suprema Corte de Justicia, cargo que ejerció durante doce años. De ese puesto no se separó sino al ser llamado por el presidente Porfirio Díaz, después de la batalla de Tecoac, para hacerlo Ministro de Justicia e Instrucción Pública, puesto que desempeñó pocos meses y por dos ocasiones, la primera en 1876, y la segunda en 1877. Después, regresó a ocupar el cargo de Magistrado de la Suprema Corte de Justicia, hasta su muerte registrada en la Ciudad de México el 15 de junio de 1879. Sus restos yacen en la Rotonda de las Personas Ilustres (México).

Colaboración del Il.·. y Pod.·. H.·. Jorge Villalba, 33º S.·. N.·.

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Fuente: Mariano Arista.

jueves, 21 de noviembre de 2013

EL PAPEL DE LA MASONERÍA Y LOS MASONES EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA.



INTRODUCCIÓN

Se pudiera afirmar que existe mucho escrito (aunque no lo suficiente) sobre la masonería y el papel de los Masones en dos etapas de la historia de México: La primera , en la Guerra de Independencia, en su consumación y en aquella etapa de consolidación de la República y; la segunda, en la Guerra de los Tres Años o de Reforma; así como en la posterior Guerra de Intervención Francesa, la Lucha contra el Imperio y la Elevación de las Leyes de Reforma al Rango Constitucional. Después, hay una especie de vacío histórico y no se habla de la masonería ni de los masones más que de forma incidental, como si hubieran dejado de tener un papel activo y determinante en el devenir histórico de nuestra Patria.

Se menciona, en la importante etapa que corresponde a la Revolución Mexicana, que el general Porfirio Díaz fue masón, que Madero también lo fue, y que tal vez Carranza lo fue. Y hasta ahí. Pero buscando en la historia, se descubre que no fue así de simple. Sí es cierto que la masonería y los masones sufrieron una suerte de presiones políticas (gubernamentales) que impidieron se manifestaran ante el régimen y el estatus quo como se manifestaron en aquel decimonónico siglo y con la fuerza que los caracterizó. Pero de ninguna manera permaneció la masonería ni los masones ajenos e inmutables al sistema político-económico imperante durante el Porfiriato. Estuvieron concientes de las desigualdades e injusticias del régimen y; su papel fue determinante para definir en gran medida el tipo de nación que ahora somos.

EL PORFIRIATO


Después de casi un siglo de guerras sangrientas y desgastantes contra extraños y entre hermanos, en las que la Nación perdió muchos hombres, recursos financieros y gran parte de su territorio y en las que además, se impidió el desarrollo económico, los imperativos del gobierno en México eran: imponer la paz a toda costa, constituir un orden (en lo legal y lo civil) y engarzarse a la dinámica capitalista de algunos países europeos y de los Estados Unidos, para lograr el progreso.

A finales del Siglo XIX el gobierno del general Porfirio Díaz veía en los modelos económicos de esos países la vía más viable para sacar a México de la pobreza y del atraso en el que se encontraba; infortunadamente, en el devenir histórico mundial, México, llegó tarde a ello e ingresó al paradigma del capitalismo cuando los países dentro de esa corriente filosófico-económica ya estaban en una etapa más avanzada y agresiva del mismo: el imperialismo despiadado.

Cabe anotar que para implantar el sistema capitalista hay dos vías, en México, el gobierno porfirista siguió la vía reaccionaria o “Junker”, la cual se caracteriza por la implantación del sistema desde las cúpulas o clases altas. Por esta vía, los terratenientes feudales conservan sus tierras y el poder y paulatinamente se transforman en capitalistas; se niegan los cambios democráticos en lo político, se crea un gobierno autoritario y se conservan las alianzas entre los terratenientes y la burguesía. La otra vía, la “Farmer” o plebeya, y que no se siguió en México, libera las fuerzas creativas y revolucionarias expresadas por las masas en un proceso de transformación desde las clases sociales bajas hacia las altas; implica esta vía el desplazamiento de los terratenientes feudales y la desaparición del sistema económico feudal. El desarrollo económico por esta vía impulsa la pequeña propiedad agrícola, esto es, a los rancheros o farmers.

La política económica porfirista, eligió la vía Junker y; ésta, implicó un impulso del capitalismo privilegiando por todos los medios la inversión extranjera, así como el apoyo a las grandes haciendas que, con la figura jurídica plasmada en las Leyes de Colonización y de Terrenos Baldíos, que sostenían el quehacer de las compañías deslindadoras, se convirtieron en grandes latifundios capitalistas.

De esta forma, el gobierno se empeñó en fomentar y convertir a México en un país donde la producción estaba inclinada hacia las exportaciones de materias primas agropecuarias, minerales y petróleo. Poca atención se le dio a la industrialización y al desarrollo de los mercados internos.

Consecuentemente, las vías de comunicación estaban diseñadas para transportar los productos de exportación a los puertos marítimos y a la frontera con Estados Unidos. En cambio, las vías de comunicación para interconectar las diferentes regiones geoeconómicas del interior del País eran casi nulas.

De 1877 a 1910, el producto interno bruto creció a una tasa anual de 3.4% y pasó de 15,692 millones de pesos a 47,054; mientras que la población crecía a un ritmo de 1.4%. La producción, pues, crecía con mayor celeridad que la población. Estos datos pueden crear una visión muy equivocada del Porfiriato, ya que a pesar de la riqueza y el avance económico, el patrón de acumulación del capital era bastante desigual. Los beneficios del sistema económico se concentraban en muy pocas manos, se concentraban en un reducido número de terratenientes, de empresarios y de comerciantes, de banqueros y de inversionistas extranjeros. Las masas, vivían en la pobreza.

En esos años, la población de México era de aproximadamente 13.5 millones de habitantes, de los cuales once millones (81.48%) estaba integrada mayoritariamente por: 1). Campesinos desposeídos de sus tierras y explotados en las haciendas o refugiados en sus reservaciones y comunidades; 2). Por obreros explotados en las fábricas y las minas y con salarios diferenciales y; 3). Por desempleados. Estos sectores, no gozaban de los beneficios ni de la riqueza generada por el sistema. Casi un Pareto perfecto.

Aunado a lo anterior, la permanencia ininterrumpida en la presidencia de la República, en los ministerios y en las gubernaturas, habían creado una gerontocracia que le impedía a la joven burguesía acceder al poder. Para 1908, Porfirio Díaz tenía 77 año; los secretarios de Relaciones y de Justicia, tenían, cada uno, 82 años; el de Guerra, 77; el de Hacienda, Limantour, 54 y era el más joven. El gobernador de Tabasco tenía 76 años; el de Tlaxcala, 78; el de Michoacán, 75; el de Puebla 73; el de Guanajuato 68 y; el de Aguascalientes, 70.

ESTRATEGIAS PARA EL LOGRO DE LA PAZ Y EL PROGRESO

Desde la óptica porfirista, para que el país lograra la paz y el progreso material por la vía elegida, no había más opción que atender “las muelles, no las leyes”, por lo que había que “embridar a la Nación”. Esto lo logró Porfirio Díaz en un lapso de doce años, de 1876 a 1888 y; consistió en el dominio simultáneo de lo que, él, denominó las “doce riendas”: 1). Represión o pacificación; 2). Divide y vencerás con los amigos; 3). Control y flexibilidad con los gabinetes y los gobernadores; 4). Sufragio inefectivo, sí reelección; 5). Domesticación del Poder Legislativo; 6). Domesticación del Poder Judicial; 7). Doma de intelectuales; 8). Acoso a la prensa; 9). “Pan y palo” con el ejército; 10). Política de conciliación con la iglesia; 11). Gallardía en la política exterior y; 12). Culto a la personalidad.

Estas estrategias de controles sectoriales permitieron mantener al estado y culminaron con la conformación de un partido político único, con un gabinete conformado por los llamados “científicos”, con gobernadores que prácticamente eran empleados de la presidencia de la República, con la existencia de jefes políticos incondicionales, con una policía rural represora y un ejército minimizado pero adecuados para enfrentar a un pueblo ignorante y desarmado. Además, Díaz contó con el apoyo de la iglesia católica, que mantenía sumiso y enajenado al pueblo (la iglesia secundaba la “obra” pacificadora de Porfirio Díaz: En el V Concilio Provincial Mexicano, celebrado en 1896, la iglesia católica, por ejemplo, le ordena a sus fieles obedecer a las autoridades civiles y; esa orden en aquellos tiempo y dirigida a un pueblo sumiso e ignorante, se cumplía). En ese lapso de tiempo se hicieron célebres las frases: “Mátalos en caliente”, “En política no tengo ni amores ni odios” o “Ese gallo quiere su máis”, aplicables a diferentes manifestaciones de malestar o inconformidades sociales y; fue después del logro de esas políticas que se antepuso al nombre de Porfirio Díaz el “Don”.

INCONFORMIDAD SOCIAL

Pero a pesar del aparato represivo, del control gubernamental y de la actividad enajenante de la iglesia, hubo durante todo el Porfiriato manifestaciones de inconformidad, de tal forma que la famosa “pax porfiriana” no era tan pacífica.

Los descontentos y manifestaciones de los sectores campesinos e indígenas explotados, desposeído y despojados fueron brutalmente reprimidos por el gobierno federal y los estatales. En el Noroeste, los yaquis se sublevaron en 1875 y; los mayos, en 1891. Y casi fueron exterminados. Los mayas, en la Península de Yucatán, estaban sublevados desde mediados del Siglo XIX.

En 1877 hubo rebeliones en la Sierra Gorda de Querétaro, en Hidalgo, en Guanajuato, en Michoacán, en Guerrero, en Puebla, en Oaxaca, en Durango, en Coahuila y en el mismo Distrito Federal. En 1878 se produjo un levantamiento en La Huasteca que se reavivó de 1879 a 1881 en las Huastecas Potosina e Hidalguense. En 1882 hubo levantamientos en Juchitán, Oaxaca; en 1884, en Papantla, Veracruz. En 1892, las tierras del pueblo indígena de Tomochic fueron entregadas a la Chihuahua Mining Company, por lo que sus habitantes se levantaron en armas y fueron masacrados por las tropas porfiristas. Heriberto Frías consigna magistralmente este hecho en su novela.

Los levantamientos de campesinos e indígenas continuaron y en 1896 hubo nuevas muestras de rebeldía en otra vez en Papantla y en Soteapan, Veracruz.

Por su parte, los obreros, la nueva clase social que prácticamente había nacido durante el Porfiriato y; que estaba integrada por trabajadores fabriles, por mineros, por ferrocarrileros, por trabajadores portuarios y por petroleros, principalmente, también se manifestaron contra el régimen y sufrieron la misma suerte que los campesinos. De 1881 a 1911, hubo alrededor de 250 huelgas, las cuales estaban prohibidas. A partir de 1905, las condiciones de explotación de los obreros se agravaron y el número de huelgas aumentó. Son bien conocidas las huelgas de Cananea, Sonora, en 1906 y; la de Río Blanco, Veracruz, en 1907.

La huelga de Cananea fue muy significativa. La mina era propiedad de la Cananea Consolidated Copper Company. Ahí se extraía cobre, metal altamente demandado por la creciente industria eléctrica estadounidense. En la mina laboraban entre cuatro y cinco mil obreros. El detonante de la huelga fueron los privilegios para con los trabajadores estadounidenses frente a los mexicanos. Los mexicanos realizaban los trabajos más rudos y recibían $3.00 al día en moneda nacional; mientras que los estadounidenses realizaban labores más ligeras y recibían $5.00 diarios en oro.

En la mina había un grupo de obreros afiliado al Partido Liberal Mexicano (PLM), de Ricardo Flores Magón. Ellos fueron agredidos por dos empleados norteamericanos, quienes en la respuesta al ataque murieron. Para reprimir a los obreros mexicanos, el gobernador de Sonora y el dueño de la empresa trajeron cerca de 300 “rangers” de Estados Unidos, quienes junto con los guardias de la propia empresa reprimieron a los obreros. Los líderes del movimiento huelguista y miembros del Partido Liberal, fueron condenados a 15 años de prisión en el Castillo de San Juan de Ulúa, ubicado en el Puerto de Veracruz.

LAS SOCIEDADES SECRETAS



Durante el Porfiriato hubo varias sociedades e instituciones – digamos – secretas o, que no siéndolo estrictamente, actuaron de forma velada en contra del régimen. Algunas eran espiritistas, como la que acogió u organizó por algún tiempo Francisco I. Madero. Otras, actuaban no tan abiertamente aunque algunos de sus militantes sí lo hicieron, fue el caso de la Iglesia Metodista. Algunos pastores protestantes de esa iglesia, por ejemplo, se integraron finalmente al zapatismo en defensa del campesinado mexicano. Y, obviamente, otra sociedad fue la masonería y los masones.

La masonería, y los masones principalmente, ante el estado de cosas durante el Porfiriato, no permanecieron inmutables. Infortunadamente, las condiciones para con la masonería a finales del Siglo XIX y a principios del XX ya eran muy diferentes a las existentes a principios y a mediados del Siglo XIX.

Y es realmente cierto que tanto la masonería como el clero católico influyeron poderosamente en la vida política de México desde el Movimiento de Independencia hasta la Elevación al Rango Constitucional de la Leyes de Reforma. Al triunfo de los liberales, la masonería prácticamente determinó las tendencias ideológicas que definieron el tipo de Nación que el Porfiriato heredó.

Pero durante el Porfiriato, de finales del Siglo XIX a inicios del XX, las logias, como masonería, fueron perdiendo aquel poder político que las caracterizó a inicios y mediados del Siglo XIX y; paulatinamente el clero empezó a recuperar parte del poder que perdió en la República Restaurada. Esto, en gran medida se debió a la obsesión por constituir un orden y lograr la paz y el progreso a como diera lugar. En ese tenor, Porfirio Díaz, pensaba que se tenían que redefinir las relaciones entre el Estado y la iglesia; así como controlar la actuación de las logias masónicas, ya que su relativa independencia y secreto, eran un obstáculo que podía oponerse precisamente a su política pacificadora y económica.

Así que, con la iglesia, el gobierno porfirista adoptó una política laxa en la aplicación de los preceptos constitucionales, pero sin derogar las leyes heredadas de los liberales de la Reforma, casi todos masones. Por lo tanto, las leyes que normaban a la iglesia se obedecían, pero no se cumplían a cabalidad. Esta política conciliadora le generó a Díaz enfrentamientos con la masonería y sus líderes, principalmente con Ignacio Manuel Altamirano, con una arraigada tradición liberal y que veía a Porfirio Díaz como a un traidor a la Constitución de 1857, a las Leyes de Reforma y a los principios y valores masónicos.

Pero para Porfirio Díaz, era la masonería la que tenía que subordinarse al poder del gobierno y a sus políticas conciliadoras y económicas.

Desde su ascenso al poder, Porfirio Díaz contó con el apoyo de los masones del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y con la oposición del Rito Nacional Mexicano. Estando Díaz en el poder, los miembros del Rito Nacional Mexicano fueron acosados por el régimen hasta que finalmente, su líder, José María Mateos, puso en marcha una serie de medidas reconciliatorias que culminaron en 1877 con la decisión tomada en una Gran Asamblea, de no intervenir políticamente con el mandato de Díaz.

Pero para Porfirio Díaz eso no fue suficiente, había más ritos masónicos y todos ellos debían sujetarse al Caudillo. Con esa meta, el 15 de junio de 1883, Porfirio Díaz constituyó la Gran Logia del Distrito Federal y asumió el cargo de Gran Maestro, lo cual promovió una migración de logias a esa nueva organización, debilitando así a otras asociaciones masónicas, particularmente a las que estaban jurisdiccionadas al Supremo Gran Oriente de los Estados Unidos Mexicanos, dirigido precisamente por Ignacio Manuel Altamirano.

Finalmente, el 15 de febrero de 1890 se fusionan los dos ritos masónicos más importantes de México: el Supremo Gran Oriente de los Estados Unidos Mexicanos y el Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para constituir la Gran Dieta Simbólica Escocesa de los Estados Unidos Mexicanos, cuyo objetivo real fue centralizar y controlar la actuación de las logias masónicas.

Los miembros de la Gran Dieta eligieron a Porfirio Díaz como su Gran Maestro, pero al poco tiempo, él, designó a Hermilo G. Cantón, su incondicional, para que la dirigiera. De esta forma, la gran mayoría de las logias que se afiliaron a la Gran Dieta perdieron su autonomía e ingresaron a ellas miembros totalmente adherentes a Díaz, quienes le informaban de todos los pormenor acaecidos en las reuniones, violando así el secreto.

De esta forma, las logias en general, se convirtieron en lugares inseguros, con informantes y delatores, en donde manifestar libremente las ideas filosóficas o político-religiosas o; concertar y emprender acciones sociopolíticas en contra del régimen, podía acarrear la represión.

Así las cosas, el gobierno estaba seguro de que era imposible que las logias masónicas se convirtieran en “nidos de conspiradores” que pudieran contribuir a una revolución. Aunque hubo unas cuantas logias ligadas al liberalismo radical que rehusaron afiliarse a la Gran Dieta. Las logias, pues, en general se convirtieron en lugares en donde militaban tanto adherentes al dictador como enemigos declarados del mismo, como Filomeno Mata o; futuros opositores del régimen, como Librado Rivera.

Lo anterior denota que hubo dos corrientes políticas en la masonería antes del Estallido de la Revolución Mexicana: una, adherida mayoritariamente a la Gran Dieta y al lado de Porfirio Díaz, colaborando con el estado de cosas y; la otra, la menos, sin comulgar con su modelo económico ni con la política de reconciliación con el clero católico, aunque sus miembros formaran parte de logias afiliadas a la Gran Dieta o no.

El 31 de agosto de 1895, el general Porfirio Díaz renunció a la Gran Maestría de la Gran Dieta y; ya sin su apoyo, Hermilo G. Cantón no pudo controlar a la organización y dicha Gran Dieta Simbólica desaparece en 1901. Pero las logias, infortunadamente, ya estaban muy mermadas en cuanto a su autonomía, membresía y poder de convocatoria.

Para esas fechas, empezaron a surgir en la sociedad civil, organizaciones políticas públicas y abiertas a la ciudadanía. Entonces, los masones, como ciudadanos, no abandonaron el quehacer sociopolítico y; en esa etapa de la historia de México, conformaron también clubes y partidos o; ingresaron a los ya existentes y en la medida de las circunstancias históricas inculcaron en ellos los ideales masónicos.

Librado Rivera, masón reconocido, junto con los hermanos Flores Magón, Ricardo y Enrique, de quienes se firma que también fueron masones, y otros más, constituyen en 1901 el Partido Liberal Mexicano (PLM), el cual hasta 1906 lanza su Programa de Acción. Éste, incluía la suspensión de la reelección para presidente y gobernadores, reformar algunos artículos, promover la educación pública; así como dos puntos que afectaban los interese del clero: 1). Considerar a los templos como negocios mercantiles obligados a llevar una contabilidad y pagar impuestos y; 2). Suspender las escuelas administradas por el clero. Además, el plan contemplaba otros puntos de carácter económico, social y laboral más.

Anterior a la conformación del PLM, otros masones ya habían migraron de sus logias para crear organizaciones políticas opuestas al régimen. En 1896, por ejemplo, fundaron el Club Político Valentín Gómez Farías; en 1898, la Sociedad Patriótica Melchor Ocampo y; en 1900, el Club Liberal Ponciano Arriaga, entre otras.

ESTALLA LA REVOLUCIÓN




El 2 de septiembre de 1906, Ricardo Flores Magón se reúne en El Paso, Texas, con Antonio I. Villarreal, Prisciliano G. Silva y otros miembros del PLM y emiten una circular por medio de la cual se invita al pueblo mexicano a tomar las armas para derrocar al dictador Porfirio Díaz, infortunadamente esta convocatoria no tuvo el eco esperado.

El 24 de septiembre de ese mismo año, Francisco I. Madero le niega apoyo y armas a Prisciliano G. Silva, miembro del PLM, pero a pesar de la falta de apoyos, el 26 de septiembre siguiente este partido organiza una revuelta en Jiménez, Coahuila; otra entre el 30 de septiembre y el 3 de octubre, en Acayucan, Veracruz y; en ese último mes, en Camargo, Tamaulipas.

El 17 de febrero de 1908, se lleva a cabo la entrevista Díaz-Creelman, en la que Porfirio Díaz manifiesta tolerar la aparición de partidos de oposición y promete no reelegirse en las próximas elecciones. Estas declaraciones promovieron la creación e incremento de clubes y partidos en contra del régimen, empero el 30 de mayo siguiente, Díaz, anuncia que presentará nuevamente su candidatura a la presidencia de la República.

Entretanto, el PLM continúa promoviendo manifestaciones y revueltas en contra del sistema: el 24 y 25 de junio, en Viesca, Coahuila; al día siguiente, en Las Vacas, Coahuila; el 30 de junio y 1 de julio, en Palomas, Chihuahua y; el 9 de agosto, guerrilleros del PLM emboscan a topas federales en la Sierra del Burro, en Coahuila.

En enero de 1910 aparece la 1ª edición del libro “La Sucesión Presidencial en 1910”, de Francisco I. Madero. El 15 de abril siguiente, se funda el Partido Antirreeleccionista.

En junio de ese mismo año, ocurren las revueltas de Valladolid, Yucatán, encabezada por fuerzas antiporfiristas locales y; en Cabrera de Inzunza, Sinaloa, Gabriel Leyva, antirreeleccionista declarado, organiza un levantamiento. En julio, Santana Rodríguez, miembro del PLM, se levanta en armas en el estado de Veracruz y; en octubre del mismo año, aliado con las fuerzas de Cándido Donato Padua, se enfrentan al ejercito porfirista.

El 5 de octubre de 1910, Madero, promulga en San Antonio, Texas, Estados Unidos, el Plan de San Luis, con el cual se convoca a la Nación a desconocer al gobierno de Porfirio Díaz y a levantarse en armas para el domingo 20 de noviembre a las seis de la tarde.

Y fue alrededor del 20 de noviembre de 1910, fecha fijada para el levantamiento nacional acordado en el Plan de San Luis, cuando ocurren los principales levantamientos armados, por ejemplo, el 18 de noviembre los hermanos Serdán se enfrentan a la policía en Puebla. El único líder que se levantó en armas el 20 de noviembre fue Pascual Orosco, apoyado con dinero y armas aportadas por Abraham González, quien también convocó a unirse al movimiento revolucionario a Francisco Villa.

En diciembre de 1910, el PLM apoya a Praxedis Guerrero y toman Casas Grandes, Chihuahua. En enero de 1911, Mexicali es tomado por el PLM y; en febrero tropas de Prisciliano G. Silva, toman Guadalupe, Chihuahua. El 14 de febrero, Madero regresa de Estados Unidos y es recibido en la misma localidad de Guadalupe, Chihuahua, y de inmediato ordena la detención de Prisciliano G. Silva. Debido a esto y al proyecto ideológico maderista, el PLM, en su órgano informativo, el periódico “Regeneración”, llama a Madero “traidor”.

El distanciamiento entre Madero y los liberales se agudiza y el 17 de abril de 1911 varios dirigentes del PLM son desarmados por fuerzas maderistas.

El 10 de mayo de 1911, en contra de la voluntad de Madero, Pascual Orozco y Francisco Villa, toman Ciudad Juárez, con lo que se precipita la dimisión de Porfirio Díaz. Entre el 17 y 21 de mayo, se concretan los Tratados de Paz entre Madero y Díaz en Ciudad Juárez. El 25 de mayo, Díaz, renuncia a la presidencia de la República y el 31 sale exiliado rumbo a Francia.

El 13 de junio de 1911, Madero organiza y envía una misión integrada por Juan Sarabia y Jesús Flores Magón (hermano de Ricardo), con la intensión de hacer la paz precisamente con Ricardo Flores Magón. Esta misión fracasa por considerar los magonistas adheridos a Ricardo que Madero no era un verdadero revolucionario.

El 31 de julio de 1911, en el “Diario del Hogar”, del PLM, se declaran inexistentes los Tratados de Ciudad Juárez y a la “Revolución” traicionada. En agosto, Madero le promete a Emiliano Zapata que si desarma a sus fuerzas la tierra sería distribuida entre los campesinos inmediatamente después de ser electo presidente. Zapata acepta las condiciones de Madero, pero pocos días después, Victoriano Huerta ataca a los zapatistas desarmados y los masacra, por lo que Zapata se levanta nuevamente en armas pero ahora contra Francisco León de la Barra, presidente interino.


En octubre de 1911, Madero es electo presidente de México, el 6 de noviembre inicia su gestión y las tierras no son distribuidas entre los campesinos. Así las cosas, el 28 de noviembre los zapatistas promulgan el Plan de Ayala, en donde en esencia se plantea el desconocimiento de Madero como presidente y se exige la restitución de las tierras a los pueblos que habían sido despojados de ellas.

En diciembre de 1911, apoyado secretamente por los Estados Unidos, se subleva en Nuevo León, el general Bernardo Reyes, masón adherente al derrocado régimen porfirista.

El 25 de marzo de 1912, decepcionado por la entrega del movimiento revolucionario al porfirismo sobreviviente, se subleva Pascual Orosco en contra de Madero. Orozco había sido uno de los primeros en apoyar a Madero para derrocar a Díaz. Ante esto, Madero le ordena a Francisco Villa combatirlo, pero Orosco lo derrota, entonces Madero envía al general Victoriano Huerta a someterlo. Finalmente, Orozco es derrotado por la acción conjunta de Huerta y Villa.

En julio de 1912, Díaz Soto y Gama y otros liberales, inician una campaña de organización que en septiembre culmina con la fundación de La Casa del Obrero Mundial, la cual con Álvaro Obregón jugaría un papel histórico determinante.

El 16 de octubre de 1912, se subleva, en Veracruz, Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz, e igualmente, masón adherente al pasado régimen porfirista.

El 9 de febrero de 1913, Huerta, Reyes y Díaz, en contubernio con el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, organizan un golpe de estado que inicia con la sublevación las tropas acantonadas en Tlalpan y Tacubaya, D.F., y al cual se le conoce en la historia de México como la Decena Trágica, El golpe culmina con el asesinato de Madero y de Pino Suárez el 22 de febrero del mismo año.

El 26 de marzo de 1913, Venustiano Carranza, publica el Plan de Guadalupe, en el que esencialmente se plantean: 1). El desconocimiento de Huerta como presidente de México y de los poderes federales de los gobiernos de los estados que lo apoyen; 2). La formación del ejército constitucionalista y la designación de Carranza como su jefe; 3). La designación de Carranza como presidente interino hasta el triunfo de la Revolución y; 4). La promesa de convocar a elecciones al final de la Revolución.

En marzo de 1914, Díaz Soto y Gama se une a las fuerzas de Emiliano Zapata y; en mayo, la Casa del Obrero Mundial es cerrada por la policía de Victoriano Huerta, que a su caída, sería reabierta.

El 21 de abril de 1914 los Estados Unidos invaden Veracruz y el 15 de julio Huerta renuncia a la presidencia y abandona el país.

Poco después de derrocado Victoriano Huerta se definieron cuatro corrientes ideológico-económicas: 1). Zapatismo: movimiento muy sólido ideológicamente, que resistía los métodos del capitalismo salvaje, exigían una revolución social para conservar sus ancestrales estilos de vida y trabajo basados en la tenencia de la tierra 2). Villismo: identificado también con la tierra y orientado a la mejora de las condiciones generales de vida de los pobres en su conjunto; 3). Obregonismo: clasemediero y burgués con ciertas ideas sociales pero tendientes a un capitalismo moderado y con la intención de empoderarse y; 4). Carrancismo: conservador del sistema económico liberal burgués, apoyado por el ejército y la antigua burocracia porfiriana; pero que al verse presionado por las demandas de las tres primeras corrientes ideológicas se vio obligado a realizar ciertas reformas sociales, pero sin tener la convicción de llevarlas a cabo.

Carranza, ante la imposibilidad eventual de derrotar militarmente a los villistas y a los zapatistas, convoca a una convención en la ciudad de México, pero Villa no acepta y presiona para que se realice en un lugar neutral y se elije la ciudad de Aguascalientes.

La convención se reanuda el 10 de octubre de 1914 en Aguascalientes y; con la oratoria del liberal Díaz Soto y Gama se imponen los principios zapatistas plasmados en el Plan de Ayala. Los villistas y los zapatistas, aliados con una parte de los obregonistas, deciden la renuncia de Carranza y nombran presidente de México al general Eulalio Gutiérrez (de extracción villista). Carranza no acepta esa decisión y parte rumbo al Puerto de Veracruz, en donde establece su gobierno.

Los carrancista y los obregonistas evacuan la ciudad de México y el 24 de septiembre de 1914 y entran las fuerzas villistas y zapatistas a la capital del país. En ese momento se patentizan las debilidades de esas dos corrientes revolucionarias. Tanto las demandas del zapatismo como las del villismo estaban circunscritas, principalmente, a un solo sector de las clases socioeconómicas más baja del país: los campesinos; además, las peticiones eran puntuales: tierra principalmente. Y ese aislamiento social fue la raíz de las debilidades de esos movimientos: la imposibilidad identificarse y de recoger las demandas de otras clases sociales explotadas y reprimidas del país, como los obreros, los desempleados e incluso la burocracia, para formular un proyecto de nación que abarcara al conjunto de la realidad nacional. Los que contaban con ese proyecto, los magonistas, andaban a salto de mata o estaban en las cárceles de Estados Unidos.

Y en lo militar, a pesar de las recomendaciones estratégicas del general Felipe Ángeles y de las ideológicas de sus asesores, Villa y Zapata simple y llanamente abandonan la capital; Villa regresa al Norte y Zapata al Sur. Esto salvó eventualmente al carrancismo y definitivamente al obregonismo.

Así que, con mayor visión política y más incluyente, Álvaro Obregón, con la ayuda de Alberto J. Pani y Gerardo Murillo (el Dr. Atl), logra que La Casa del Obrero Mundial abjurara de su doctrina anarcosindicalista y pactase, el 17 de febrero de 1915, con el constitucionalismo para combatir a los convencionistas (a la supuesta “reacción” formada por villistas y zapatistas). Con los obreros, se formaron los batallones rojos y se creó para el carrancismo una especie de “halo” de legitimidad, ya que de acuerdo con la ideología socialista imperante, serían los obreros y los proletarios en general, los herederos del futuro.

En las dos batallas de Celaya, iniciadas en marzo de 1915, prácticamente el villismo inicio su caída. Villa, desoyendo nuevamente al general Felipe Ángeles, elige las planicies del Bajío para el encuentro y finca su estrategia en el asalto de su caballería. Obregón, con el valioso apoyo de los batallones rojos y la adopción de las nuevas tácticas de guerra de trincheras desarrolladas en la 1ª Guerra Mundial, derrota a Villa fácilmente. Ya sólo faltaba acabar con el zapatismo.

Para legalizar su poder, Carranza convoca a un congreso para que promulgara una nueva constitución. Éste, se llevo a cabo del mes de noviembre de 1916 al 30 de enero de 1917, en Querétaro. El proyecto de Carranza estaba basado en la Constitución de 1857 y recogía de alguna manera el espíritu liberal (espíritu masónico) con añadiduras mínimas; fortalecía y centralizaba el poder presidencial y disminuía el del Legislativo; pretendía conservar intacto el latifundio, expresaba insensibilidad a las demandas del pueblo y manifestaba el deseo de no comprometer al gobierno con las peticiones populares (las de tierra principalmente); además, proyectaba desarmar a las masas y; restaurar la paz social lo más pronto posible. Parecía que los años de revolución no habían aportado nada.

Todo parecía fácil para el carrancismo, pero la intervención en el Congreso de los diputados que migraron de las logias masónicas y que se integraron a las diferentes fuerzas revolucionarias, como Luis Manuel Rojas, Francisco J. Mújica, Heriberto Jara Corona, Luis G. Monzón, Jesús Romero Flores y otros más (identificados con Obregón y no con Carranza), le dieron un giro inesperado para Carranza y; finalmente, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada el 5 de febrero de 1917, recogió gran parte de las demandas planteadas en el Programa del PLM de los hermanos Flores Magón; así como la esencia del Plan de Ayala del zapatismo, incluso con leyes agrarias más radicales que las demandadas por Zapata originalmente en su Plan de Ayala.

Pero a pesar de la tónica de la Constitución, los enfrentamientos entre tropas carrancistas y zapatistas continuaron en el estado de Morelos, por lo que se ideo un plan para asesinar a Zapata, lo cual ocurrió el 10 de abril de 1919.

Finalmente concluyó el periodo presidencial de Carranza y; éste, designa como su sucesor a Ignacio Bonilla. Los militares se inconforman y un grupo de ellos lanza como candidato a Álvaro Obregón y; otro grupo, a Pablo González, precisamente uno de los coludidos en el asesinato de Zapata. En campaña política, Carranza trata de involucrar a Obregón en un complot para apresarlo, pero éste huye y posteriormente se levanta en armas con respaldado por el Plan de Agua Prieta. Paulatinamente, militares y políticos se van adhiriendo al plan, y Carranza huye nuevamente rumbo al Puerto de Veracruz. En su intento, el 21 de mayo de 1920 es asesinado por gente de Manuel Peláez, un militar traidor a la patria, que estaba a las órdenes de los petroleros estadounidenses.

El 25 de mayo de 1920, es nombrado Adolfo de la Huerta presidente interino. Su interinato fue breve, pero en éste se lograron grandes avances. Con métodos civiles (no militares), logró la pacificación de Villa, de Pablo González, de los jefes zapatistas que quedaban, de Félix Díaz, de Manuel Peláez, de Juan Andrew Almazán, de Marcelo Caraveo y de otros que ostentaban aun las armas. Además, en su periodo, retornaron algunos exiliados por la revolución, como José Vasconcelos.

Después de este interinato, el 1 de diciembre de 1920 Obregón asume la presidencia de la República.

Y lejos de México, en la madrugada del 21 de noviembre de 1922, en la cárcel de Leavenworth, Kansas, Estados Unidos, se encuentra el cadáver asesinado de Ricardo Flores Magón.

El 20 de julio de 1923, es asesinado Francisco Villa por manifestar abiertamente su adhesión a Adolfo de la Huerta si éste lanzaba su candidatura a la presidencia de la República.

El 1 de diciembre de 1924, ocupa la presidencia de la República el general Plutarco Elías Calles, masón reconocido. Durante su periodo acaeció la Guerra Cristera promovida por el clero y el Vaticano.

En su intento por reelegirse, Álvaro Obregón sufre varios atentados; ya reelecto, el 17 de junio de 1928, es asesinado en el Restaurante La Bombilla. Uno de los autores materiales del homicidio fue el fanático católico José León Toral.

Muerto Obregón, el 1 de diciembre de 1928 ocupa la presidencia interinamente Emilio Portes Gil; el 5 de febrero de 1930, es nombrado presidente Pascual Ortiz Rubio; el 4 de septiembre de 1932, es nombrado Abelardo L. Rodríguez. Al periodo que abarcó el ejercicio de estos tres últimos presidentes, se le conoce en la historia de México como El Maximato, por la fuerte influencia que Calles ejercía sobre ellos. Hasta que el 1 de diciembre de 1934, es electo presidente el general Lázaro Cárdenas del Río, masón reconocido, y quien puso fin a ese periodo.

FIN DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA…

El inicio de la Revolución está más o menos definido. Y si bien el 2 de septiembre de 1906, Ricardo Flores Magón y otros miembros del PLM emitieron una circular incitando al pueblo mexicano a tomar las armas para derrocar a Díaz, ésta no tuvo eco. Fue alrededor del 20 de noviembre de 1910 que inician los movimientos armados que finalmente precipitaron la dimisión de Porfirio Díaz. Unos estallaron antes de esa fecha, muy pocos el mismo día 20 y otros más después de ese día. Pero se estableció convencionalmente este día como el de su inicio por ser la fecha acordada en el Plan de San Luis.

Pero con el final de la Revolución Mexicana las cosas son muy distintas y realmente no hay acuerdos. Pudiéramos afirmar que los levantamientos armados finalizaron durante la gestión interina de Adolfo de la Huerta, entre el 25 de mayo y el 30 de noviembre de 1920. El ascenso a la presidencia de Obregón, de Calles y de sus sucesores, se enmarcaría en otra etapa histórica de la Nación, que si bien íntimamente relacionada con la Revolución Mexicana, a la vez diferenciada. Cercana a estas posturas, están los autores que afirman que la Revolución concluyó con el asesinato de Carranza el 21 de mayo de 1920 y el ascenso de Obregón a la presidencia.

Una corriente remonta el final de la Revolución muy adentrado el Siglo XX e incluso fueron famosos aquellos demagogos de las décadas de los años 70 y de los 80, del siglo pasado, que sostuvieron que la Revolución Mexicana continuaba. Los moderados de esta corriente decían que la Revolución concluyó con Cárdenas y la Expropiación Petrolera el 18 de marzo de 1938. En este tenor, pudiera ser cualesquiera acontecimiento histórico posrevolucionario el que se eligiera como el fin de la Revolución Mexicana.

Y para algunos autores, la Revolución fue secuestrada y no concluyó.

Para el de la pluma, la Revolución, como movimiento social sí concluyó y tuvo sus frutos, tal vez no como los esperaban algunos ideólogos. Este movimiento social concluyó el 5 de febrero de 1917, con la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano, ya que fue finalmente el documento que recogió, a pesar de los obstáculos, las demandas exigidas originalmente para el proletariado en el Programa del PLM, las exigencias del campesinado planteadas en principio en el Plan de Ayala zapatista y, ofreció la apertura política y económica deseada por la burguesía. Fue el documento rector alrededor del cual las diferentes corrientes revolucionarias descollantes buscaron ser ajustadas y satisfechas; consecuentemente, los eventos armados ocurridos después de la promulgación de la Constitución del 17, fueron los menos y los necesarios para lograr ese reacomodo de fuerzas, en las que unos obtuvieron grandes beneficios y otros menos.

De esos años a la fecha, la Constitución del 17 ha sufrido muchas modificaciones, la mayoría debido a presiones de grupos de poder internos y presiones internacionales, principalmente de los Estados unidos. Unas de las más significativas, por su fondo, se dieron durante los sexenios de Miguel de la Madrid y de Carlos Salinas. El 30 de octubre de 1947 se creó el Acuerdo General Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT por sus siglas en inglés: General Agreement on Tariffs and Trade). México solicitó el ingreso al GATT en 1986 y fue aceptado hasta 1988. En la propuesta de carta de adhesión, el Gobierno Mexicano de entonces ofreció cambiar cuatro artículos constitucionales, curiosamente los que más polémica desataron en la Convención de Querétaro de 1917; 74 leyes reglamentarias de la Constitución, ocho leyes federales y sus reglamentos y, alrededor de 3,322 fracciones de artículos relacionados con el comercio; así como varios decretos, reglamentos, estadísticas y programas.

Y esto ocurrió a pesar de que el 20 de noviembre de 1968 el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alfonso Martínez Domínguez, en el discurso oficial en conmemoración del inicio de la Revolución Mexicana, dirigido a la juventud, le advirtiera a los jóvenes estudiantes que se prepararan académicamente para ocupar el poder, ya que los “ricos”, estaban enviando a sus hijos al extranjero, a escuelas y universidades privadas de países capitalistas, para que a su regreso tomaran el poder. Y así fue, finalmente retornó a México esa generación que el pueblo llamó despectivamente “tecnócratas” y/o “neoliberales” (los “científicos” de ahora, los “limantoures” del momento) y; no hubo quién preparado ideológicamente en el país que lo evitara (y si los hubo su poder político no fue suficiente). Y en este paradigma, para empezar, el 7 de octubre de 1992 se firmó el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos y el 1 de enero de 1994 entró en vigor.

Eventualmente, la correlación de fuerzas políticas y económicas a finales del Siglo XX y principios del XXI ha cambiado y los resultados y consecuencias sociopolíticas y económicas para con la sociedad en general, para con el pueblo, para con ese 80% de la población, son evidentemente catastróficas. Los masones (la masonería en general), como a finales del Siglo XIX y principios del XX, están conscientes de todo ello y no permanecen ni permanecerán inmutables, estén seguros.

A MANERA DE CONCLUSIÓN


Finalmente, para que quede claro, es indiscutible que algunos masones estuvieron inmersos en la conformación de los proyectos y plataformas ideológicas y políticas que favorecieron el estallido de la Revolución Mexicana. También, estuvieron presentes cuando se concretó la Constitución Política del 17 que aun nos rige (con todo y sus modificaciones) y; su participación fue determinante, como lo ha sido siempre en la historia de México. Pero también, hubo masones identificados con el Porfiriato que defendieron sus posturas y sus intereses, como los hubo aliados al conservadurismo y a Maximiliano de Habsburgo en aquel decimonónico siglo.

BIBLIOGRAFÍA

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El Porfiriato. José Alfredo Castellanos, Marco Antonio Anaya Pérez, J. Refugio Bautista Zane, Genaro Alfonso Figueroa Ruiz, Benito Galván Rangel, Marcelo González Bustos, Álvaro González Pérez y Ma. Gloria Trujano Fierro. Universidad Autónoma Chapingo. Chapingo, Texcoco, Méx. 224 p. Primera edición 1988.

Ensayo Histórico Sobre la revolución Mexicana y la Democracia. Benito R. Blancas. B. Costa Amic Editores. México, D.F. 243 p. Segunda edición 1974.

Francisco I. Madero, Místico de la libertad. Enrique Krauze. Fondo de Cultura Económica, S.A. de C.V. Biografías del poder / 2. México, D.F. 113 p. Segunda reimpresión 1987.

Historia de México 2, Del Porfiriato al Neoliberalismo. Francisco González Gómez. Ediciones Quinto Sol, S.A. de C.V. México, D.F. 218 p. 7ª. Reimpresión 1995.

Historia del México Contemporáneo. Enrique Ávila Carrillo, Juan Conde Soriano, Jesús Nieto López y Rigoberto Nieto López. Ediciones Quinto Sol, S.A. de C.V. México, D.F. 189 p. 2a. edición 1989.

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La Revolucioncita Mexicana. Eduardo del Río (Rius), Editorial Posada, S.A. de C.V. México, D.F. 191 p. Trigesimosexta edición 1994.

Los Primeros Masones y la Formación del Supremo Consejo de México. Julián Gascón Mercado. Vertiente Editorial. México, D.F. 64 p. 1994.

Masones en México, Historia del poder oculto. José Luis Trueba Lara. Random House Mondadori, S.A. de C.V. México, D.F. 291 p. Primera edición 2007.

Porfirio Díaz, Místico de la autoridad. Enrique Krauze. Fondo de Cultura Económica, S.A. de C.V. Biografías del poder / 1. México, D.F. 157 p. Tercera reimpresión 1991.

Precursores Intelectuales de la Revolución Mexicana (1900 – 1913). James D. Cockcroft. Secretaría de Educación Pública, Siglo XXI Editores, S.A. de C.V. México, D.F. 290 p. 1985.

Raíces Económicas de la Revolución Mexicana. Hans Jürgen Harrer. Sociedad Cooperativa de Producción Taller Abierto, S.C.L. México, D.F. 220 p. Segunda edición 1983.

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Escrito por el Il\ y Pod\ H\ Antonio Huerta Paniagua, Gr\ 33° S\N\.

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Fuente: Mariano Arista No. 2.

martes, 15 de enero de 2013

15 de Enero, Día de la Masonería Mexicana


En el Gr.·. Or.·. de México, Capital, Distrito Federalizado.

Enero 15 de 1847. E.·. V.·.

Previa autorización correspondiente

Habilitado que fue a Templo Masónico el Salón del H. Senado de la República y engalanado que fue con toda clase de atributos Mas.·. solo para el acto de la iniciación Mas.'. del C. Benito Juárez, todos los miembros de la Resp.·. Log.·. Independencia # 2 reunidos, procedieron a la apertura de los Trab.·. a todo ritual bajo la dirección del Gr.·. Maest.·. del Rito Nacional Mexicano , Il.·. y Pod.·. H.·. José María del Río quien dispone se haga la declaratoria en CCol.·. Con toda circunspección se realizó la Cer.·. habiendo resultado brillante e imponente, y más aún, la proclamación y consagración entre CCol.·. del Neof.·. como Ap.·. Mas.·. después de que el Dir.·. de Cer.·. hizo la declaración de que el acto había llegado a su culminación. El Resp.·. Gr.·. Maest.·. concedió la Pal.·. habiendo hecho uso de ella muchos connotados HH.·. La concurrencia fue nutrida entre los que destacaron todos los miembros del Rito Nacional Mexicano, los QQ.·. HH.·. Manuel Cresencio Rejón, justamente conocido como el Pericles de los Oradores, Valentín Gómez Farias, el Patriarca de la Democracia, actualmente Presidente de la República; Pedro Zubieta, Ministro de Hacienda, Pedro Lemus, Comandante del Distrito Federal y del Estado de México, Diputado Fernando Ortega, Tiburcio Cañas y Francisco Banuet, Agustín Buenrostro ex Gobernador del Distrito; Diputado Joaquín Navarro, Oficial Mayor del Ministerio de Hacienda Pública, Ex Representante del Pueblo y ahora Ministro del Tribunal de Justicia, Lic. Miguel Lerdo de Tejada, así como otros muchos H.·. distinguidísimos en las Armas y en la Letras, Después que el Srio.·. declaró agotado el estilo, se corrió el Tr.·. de los Pob.·. que arrojó en su Desp.·. la suma de $ 74,230 MMED.·. CCH.·. que quedaron en poder del H.·. Lim.·. con la venia del Resp.·. Gr.·. Maest.·. El C Juárez, ya Apr.·. Mas.·. declaró, emocionado que en lo sucesivo adopta el Nom.·. Simb.·. de Guillermo Tell. Acto seguido se clausuran los Ttrab.·. con Rit.·., se forma la Cad.·. de la Frat.·., despachándose a los HH.·. contentos y justamente satisfechos por la nueva adquisición.

Doy Fe Text.
El Secretario Ambrosio Moreno C.-

(Rúbrica)------------------------------------------------------------------



Actualmente y para conmemorar este hecho, existe una placa arriba de la puerta en la que se asentó el Salón del Senado en Primer Piso del Patio Central del Palacio Nacional con el texto siguiente.

ORIENTE DE MEXICO JULIO 18 DE 1932 E. V.

EN ESTE LOCAL QUE OCUPÓ LA CÁMARA DE SENADORES FUE INICIADO MASONICAMENTE EL LIC. BENITO JUÁREZ El - 15 DE ENERO DE 1847 - EN LA RESPETABLE LOGIA INDEPENDENCIA N. 2 DEL RITO NACIONAL MEXICANO.

Y es por ello, que sin importar vertiente ideológica alguna, se considera al 15 de enero como el Día de la Masonería Nacional.

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Fuente: Mariano Arista.

martes, 1 de enero de 2013

Recibe la UMSNH condecoración de la Gran Logia Lautariana, por su contribución a la sociedad

El Rito Nacional Mexicano tuvo importantes contribuciones en períodos trascendentes de México, como la Reforma y la Revolución 

Durante la entrega de la condecoración
Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo fue condecorada con la Presea al Mérito Ciudadano por sus actividades que han generado desarrollo en nuestra entidad al contribuir invariablemente en tres temas sustantivos: docencia, investigación y cultura. Así lo plasmó la Muy Respetable Gran Logia Lautariana de México al entregar el galardón al rector Salvador Jara Guerrero.


El rector manifestó que este reconocimiento es bien merecido por la Universidad Michoacana, no sólo porque es la institución pública más importante del estado, sino también de las más antiguas del país y del continente.

"Nos da mucho gusto que nuestra Univesidad siga formando hombres y mujeres de ciencia en el sentido más amplio de la palabra, que discuten, que son críticos, que aman a su país y están permanentemente buscando y reconociendo los cambios del entorno", afirmó el rector.

Reiteró que la Universidad Michoacana es de todos y que todos somos nicolaitas porque en ella se forma a nuestros padres, hermanos, parientes y además, da trabajo y contribuye de manera definitiva en la economía nacional y produce conocimiento, que es la mejor manera de desarrollarnos y preservar al mundo.

Jara Guerrero dijo estar agradecido con la gran logia Lautariana de México por ser una organización que defiende la laicidad del Estado y porque el Rito Nacional Mexicano tuvo importantes contribuciones en periodos trascendentes de nuestro país como la Reforma y la Revolución Mexicana y uno de los símbolos liberales Benito Juárez fue iniciado en esa agrupación.

Durante la ceremonia, el gran maestro de dicha agrupación liberal del Rito Nacional Mexicano, Teodoro Barajas Rodríguez, hizo entrega de la presea, segunda que otorga la citada expresión masónica, y refirió que la sociedad reconoce la trayectoria, aportación y la alianza con las mejores causas de la Casa de Hidalgo.

Barajas Rodríguez señaló que un gran número de los profesionistas del estado son egresados de la Universidad Michoacana, y tienen la fortuna de colaborar con ella de diversas maneras; en ese sentido, subrayó que es conveniente mantener en alto las banderas del cambio, de la certidumbre, del amor a nuestro país y a nuestras raíces, para que México se encuentre en una ruta al desarrollo: “por eso nos honra que en esta ocasión podamos condecorar a nuestra casa de estudios como ese espacio emblemático en el que caben todos los acentos, los colores y los afanes”.

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Fuente: MiMorelia.

martes, 29 de marzo de 2011

La Geometría Política

Por definición, la IZQUIERDA considera una de sus prioridades conseguir la igualdad social, busca descubrir y resaltar los valores colectivos sobre los privados. Por lo general los partidos en nuestro País que tienen tendencias izquierdas, se refieren al socialismo, socialdemocracia, liberalismo, es decir: la izquierda moderada, mientras que la extrema izquierda serían el comunismo y el anarquismo. El término de “izquierda política” nació en la Revolución Francesa, puesto que en la Asamblea Nacional, los Jacobinos (revolucionarios muy radicales) ahí se sentaban.

En cuanto al CENTRO, se le ha considerado así porque se considera equidistante tanto de la izquierda como de la derecha, e intenta combinar las características más positivas de ambas. Pueden considerarse como liberal-demócratas

En lo que respecta a la DERECHA, ésta se asocia con resaltar los valores privados sobre los colectivos (neo-liberalismo, tradicionalismo, conservadurismo). Puede catalogarse como centro-derecha o derecha moderada a la tendencia política que pretende la búsqueda del poder por medios electorales, mientras que la ultraderecha es totalitaria y desea imponer la dictadura como forma de gobierno ideal para un estado o país. La ultraderecha, tiene ideologías conservadoras, nacionalistas, xenófobas y racistas. Puede Emplearse este término para definir a agrupaciones fascistas y neonazis. Se caracterizan por la defensa a ultranza de lo que consideran como tradiciones, valores y símbolos dentro de una sociedad, aunque para imponer su moral hayan de recurrir a la violencia. El nombre de derecha, surgió del lugar que ocupaban durante la Revolución Francesa, las fuerzas monárquicas y conservadoras que apoyaban al antiguo régimen.

Siendo la Masonería un movimiento social, de diferentes corrientes doctrinarias, se considera que tiene como características:

Como finalidad: el perfeccionamiento del ser humano y de la humanidad.

Como principios: Libertad, Igualdad, Fraternidad, Tolerancia, etc.

Como método educativo, los símbolos basados en herramientas de la construcción.

Siendo una institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática, que constituye el centro de unión para los hombres de espíritu libre de todas las razas, nacionalidades y credos. Que busca la verdad, el conocimiento de sí mismo, del hombre en el medio que convive, para alcanzar la fraternidad del género humano, que exalta la tolerancia y rechaza toda afirmación dogmática y todo fanatismo y que propugna la justicia social y combate los privilegios y la intolerancia; habiendo sido origen de las ideas que impulsaron las guerras por la independencia de nuestra América; las revoluciones francesa y mexicana; La revolución industrial, etc. Queda claro que nuestra ideología ha sido y siempre será ANTAGÓNICA, CONTRARIA A LA DERECHA.



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Fuente: Boletín "Entre Columnas" del R:.N:.M:.

sábado, 26 de marzo de 2011

185 Aniversario del Rito Nacional Mexicano

En Marzo 26 de 1826 nace el Rito Nacional Mexicano.

Himno del Rito Nacional Mexicano


Enlace a Historia del Rito Nacional Mexicano.

lunes, 21 de marzo de 2011

Benito Juárez y el pensamiento masónico

Benito Juárez uno de los hombres clave en la historia de México y seguramente un elemento central del pensamiento humanista y político latinoamericano. Juárez es el adalid de la República y el emancipador de las conciencias de un pueblo que vivió siglos de mansedumbre espiritual y religiosa y que derivó en franco fanatismo, alimentado por la ignorancia y la superstición promovidas por una clase sacerdotal ambiciosa de riquezas y poder.

La masonería —en México y en el mundo— reconoce la importancia de la formación espiritual del hombre, y ella misma se proclama animada por el deseo del más profundo religamiento; sus grados y diversos ritos y sistemas reconocen la existencia de Dios, y solicita que sus aspirantes se pronuncien creyentes y, posteriormente a sus miembros les solicita que jamás sean “estúpidos ateos ni libertinos irreligiosos”. Tanto el Rito Escocés como el de York se encuentran animados de la más pura aspiración de vincular al masón con lo divino, y jamás los masones mexicanos nos hemos pronunciado en contra de ninguna religión ni iglesia alguna. Tampoco jamás los masones mexicanos hemos renunciado al hálito universal de la masonería regular, pero ante los embates de un clero sedicente —como el que en México existió durante La Colonia y durante el siglo XIX— los hombres de pensamiento progresista tuvieron que salir a la palestra en defensa de los ideales de evolución y transformación que la masonería proclama en su fuero más interno y que constituye el leit motiv implícito en sus enseñanzas y rituales.

Juárez fue uno de esos hombres, y la pléyade que le acompañó en su lucha —los Hombres de la Reforma Liberal— son el mejor ejemplo de cómo los principios, los postulados y las enseñanzas de la masonería deben sembrar la inquietud y los ánimos de las instituciones sociales y políticas de los pueblos evolucionados. Los Estados Unidos fueron fundados por masones y la Reforma Liberal Mexicana es, sin duda alguna, la segunda fundación de nuestra República y al mismo tiempo la inauguración definitiva que colocó a México entre las naciones civilizadas del mundo. Así lo reconocieron en Europa, particularmente Víctor Hugo, y así lo ha registrado también el mundo americano y de todo el orbe.

A Juárez se le celebra por su condición humana, llena de virtudes y defectos; a Juárez se le reconoce por sus méritos enormes al ser el ejemplo más vivo de la perseverancia en la lucha contra todas las adversidades juntas, ya en su vida personal, ya en su caminar político. En su vida personal, Juárez emana de la clase social e históricamente más marginada de México, la indígena. Benito logra emanciparse, estudia, se hace abogado en medio de todos los reveses e infortunios, consigue ser alto magistrado de justicia, diputado, gobernador de su Estado natal —Oaxaca— y finalmente Presidente de la República. Enfrenta a las potencias del mundo, combate la intervención francesa de Napoleón III y a un efímero y oropelesco emperador austriaco —Maximiliano de Habsburgo—, se enfrenta a uno de los cleros católico romanos más avariciosos e intolerantes del mundo de su tiempo, enriquecido hasta la saciedad con más de las dos terceras partes de las tierras de México en su poder —los llamados “bienes de manos muertas”— y deseoso de ejercer preeminencia sobre el poder terrenal del Estado, no obstante el célebre mandato cristiano que dispone poner a Dios y al César, cada uno en su lugar y ámbito. Juárez se hace grande por la adversidad, por sus ideales y por su triunfo moral sobre los enemigos de la libertad y del progreso.

La presencia de Juárez en la Masonería es indiscutible, aunque ciertamente los datos históricos son variados. A México, la masonería le llega durante la primera década del XIX y ya en 1824, Guadalupe Victoria, primer presidente del México independiente, actúa como Gran Maestro de la Gran Logia Nacional Mexicana, traída a nuestras tierras por Mr. Joel R. Poinsett, Ministro Plenipotenciario del Gobierno norteamericano en México. Sin embargo, ya en 1806 se dice que Miguel Hidalgo, el iniciador de la gesta independentista de la Nueva España, habría sido iniciado masón en una Logia sin nombre ni exacta ubicación de la ciudad de México, pero no hay datos seguros al respecto. Esta Logia probablemente haya sido de inspiración caditana, es decir, de las que fundó en Cádiz don Francisco de Miranda para promover la Independencia de las Colonias americanas: las Logias de los Caballeros Racionales y de Lautaro.

Recién consumada la Independencia de México, en 1821, la sociedad mexicana enfrenta el debate político fundamental de su historia: decidir si el nuevo país se constituye en una república centralista o en una federalista. La masonería desempeña, desde entonces, un papel crucial en la historia mexicana; el llamado “rito escocés”, integrado por españoles peninsulares y algunos criollos deseosos de mantener los privilegios virreinales, se pronuncia por un esquema de organización política centralista. Los mestizos —la clase social emergente— deciden luchar por un modelo de república federal y se agrupan en el Rito York. Ambos sistemas de masonería se convierten en auténticos partidos políticos y según cuenta don José María Mateos en su Historia de la Masonería en México: 1806-1884, pronto las Logias dejaron de ser tales y se convirtieron en camarillas de poder y de influencia. Los rituales y el simbolismo masónico desaparecieron para constituirse en auténticos partidos políticos en los que ser escocés significaba ser centralista, y ser yorkino, federalista. Había masones escoceses y yorkinos en calidad de diputados al Congreso y el debate era tan fuerte que la fraternidad dejó de ser tal ante la lucha por el poder y el triunfo de uno de los dos proyectos. Ganó, finalmente, el proyecto de nación federal, es decir, el partido yorkino.

Nueve masones de ritual —cinco de York y cuatro del Escocés—, masones de Logia, de ceremonia y de simbolismo, hastiados de ver a las Logias convertidas en partidos políticos, deciden separarse de sus talleres y fundan un sistema masónico que prevaleció durante todo el siglo XIX y al que dieron por nombre el de «Rito Nacional Mexicano». La fundación de este sistema masónico ocurrió en 1825. Esta masonería —irregular a los ojos de las Grandes Logias americanas y europeas, de adhesión británica— tuvo entre sus miembros a los más preclaros varones mexicanos del siglo XIX, y fue una masonería que nació para trabajar el ritual y el simbolismo iniciático ancestral. Pero el estado de las cosas en la política mexicana, la sediciosa postura del clero católico mexicano en sus afanes de controlar la educación y de mantener el control de la política del país, así como sus enormes riquezas inmobiliarias y agrarias, hizo que la bancada liberal se agrupara de nueva cuenta, pero ya no en las facciones “yorkinas” y “escocesas”, sino ahora bajo las banderas de dos fuerzas oponentes: liberales contra conservadores o dicho de otro modo: masones contra clericales. La lucha fue enconada y derivó en una guerra civil, la Guerra de Reforma, con caros desgastes sociales, económicos y políticos; enconos que hoy en día florecen en la realidad mexicana, no obstante el triunfo moral de la verdad contra el oscurantismo.

Para muchos historiadores —sin datos fidedignos— Benito Pablo Juárez García se habría iniciado en una de estas Logias del Rito Nacional Mexicano; no se sabe si en la ciudad de México o en la de Oaxaca. Se propone acuciosamente la ciudad de México y en la fecha del 15 de enero de 1847, precisamente en una Logia presuntamente llamada “Independencia” No. 2. Los que opinan que la iniciación ocurrió en Oaxaca, por 1833 o 1834, postulan que fue en una Logia del Rito York denominada “Espejo de las Virtudes”, de las que fundó la Gran Logia Nacional Mexicana de 1824. Pero don Rafael Zayas Enríquez, sostiene que el evento ocurrió en la ciudad de México, y al efecto afirma:

Juárez fue un francmasón que perteneció al Rito Nacional Mexicano, y en el que llegó a obtener el grado Noveno, equivalente al grado 33° del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que fue tan ferviente en la práctica masónica que su nombre se conserva con veneración en todos los ritos, y muchas logias y cuerpos filosóficos lo han adoptado como un símbolo sagrado.

Algunos de los personajes que asistieron a la tenida de iniciación de dicha Logia del Rito Nacional fueron los hermanos Manuel Crescencio Rejón, “el Pericles de nuestros oradores”, don Valentín Gómez Farías, patriarca de la democracia y entonces Presidente de la República, don Pedro Zubieta, Ministro de Hacienda, Pedro Lemus, Comandante General del Distrito Federal y del Estado de México; los hermanos Diputados federales José María del Río, Fernando Ortega, Tiburcio Cañas y Francisco Banuet. También presenciaron el acto iniciático —según se afirma— don Agustín Buenrostro, Joaquín Navarro, don Ambrosio Moreno, Ministro del Tribunal Superior de Justicia, Miguel Lerdo de Tejada y otras muchas personas distinguidísimas en las armas y en las letras. Dicen los narradores que Benito Juárez, desde aquella noche de su iniciación, adoptó el nombre simbólico de «Guillermo Tell», queriendo significar que habría de ser enérgico y constante, tal como lo fue el héroe suizo en defensa de las libertades patrias de su terruño.

Hay que asentar que las fuentes aseguran que, para celebrar la iniciación masónica de Juárez, fue habilitado como Templo masónico el salón de sesiones del H. Senado de la República, y que la ceremonia de iniciación estuvo presidida por el ilustre hermano don José María del Río, entonces Gran Maestro del Rito Nacional Mexicano. Se dice que Juárez, además de haber elegido el nombre simbólico del personaje suizo, quiso siempre, en todo momento y lugar, desempeñar el puesto de Guarda Templo y ningún otro. Hay quienes sostienen que fue Venerable Maestro en dos ocasiones de su Logia “Independencia” No. 2

El natalicio de Benito Juárez, ocurrido en Guelatao, Oaxaca, México, un 21 de marzo de 1806, coincide con una época de grandes agitaciones, en las que el eje es la lucha por la libertad y el progreso. El siglo XVIII había legado a la humanidad testimonios de grandeza intelectual en las obras de los enciclopedistas franceses, inspiradores del liberalismo que habría de pugnar en México el Dr. José María Luís Mora. Hijos de esta tradición libertaria son Washington, Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Sucre, San Martín, Manzini, en Italia, Simón Bolívar, Bernardo O’Higgins, Juárez y por supuesto Lincoln.

¿Por qué Juárez se hizo masón? Seguramente porque percibió en la vieja Orden Fraternal las simientes más puras de la fraternidad, de la caridad evangélica y el mutuo socorro. Juárez se hizo masón, seguramente porque encontró que ella no atacaba a ninguna religión —siendo él, y más tarde su esposa Margarita, profundamente católicos—, porque observó en los masones el respeto más arraigado a la libertad de cultos y porque comprendió que ser masón era equivalente a ser librepensador y a la vez profundamente espiritual. Juárez debió comprender en su fuero interno que si la masonería conservaba ciertas ritualidades era porque quería perpetuar así la sabiduría del pasado remoto de la humanidad y para garantizar en el mundo la permanencia de leyes, principios y enseñanzas que conservan el carácter libérrimo de la condición humana.

El desempeño público de Juárez esta plagado de principios masónicos y evidencia, a todas luces, su más calada vocación religiosa y espiritual. En efecto, Juárez nunca fue enemigo de la Iglesia Católica, pues él mismo fue un profundo católico; ni él, ni la masonería, ni los masones mexicanos han expresado jamás oposición ni al cristianismo ni a la catolicidad del pueblo de México. Lo único que Juárez —y los masones de hoy— pensamos y oponemos es el carácter retrógrado del clero mexicano, el sistemático y ancestral odio que los curas expresan hacia la masonería y los masones de México. ¿La razón? Haberle dado a México las Leyes de Reforma, y con ellas el pase a la modernidad jurídica y política expresadas en la separación del Estado y de la Iglesia, la educación laica y respetuosa, la amortización de los bienes del clero, el matrimonio civil —conservando el religioso— y otras bondades que solo los espíritus timoratos y oscurantistas pueden llegar a temer y odiar con tanta pasión como los curas mexicanos y sus seguidores de hoy y siempre.

El elevado espíritu masónico de Benito Juárez tuvo su más fervorosa expresión en el patriotismo y tolerancia con que condujo su vida personal, familiar y política. El cumplimiento exacto de sus deberes masónicos y fraternales creando escuelas, protegiendo la libertad de palabra y escrita y velando por el cumplimiento preciso de las leyes constitucionales. ¿Por qué tanto odio de la iglesia mexicana hacia Juárez y los masones?

Unos datos masónicos finales:
En febrero de 1847, Juárez fue electo vicepresidente de la Gran Logia La Luz; en 1854, luego de ser proclamado el Plan de Ayutla, recibió el Grado 7° del Rito Nacional Mexicano, y en 1871 recibía el Diploma de Gran Inspector General del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Supremo Consejo de España. Fue también declarado miembro de honor de la masonería francesa.

En los festejos del Bicentenario de su Natalicio, cuando el gobierno conservador que hoy preside México le mira de soslayo y se ausenta de los actos conmemorativos de una figura de talla internacional como la del Benemérito de las Américas, muchos gobiernos, organizaciones e instituciones de América Latina contribuyen con diversas acciones a recordar la obra de este hombre inmortal.

Sea pues, el ejemplo de Juárez, con sus vicios y virtudes, el referente de conducta masónica y política para los masones de hoy y siempre, y valga, para los imperios de hoy, su apotegma sublime: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Por Q:.H:. Cuauhtémoc D. Molina García
Logia CONCORDIA No. 1. Xalapa, Veracruz, México.
Gran Logia "Unida Mexicana" AA. LL. y AA

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Fuente: freemasons-freemasonry.